martes, 19 de mayo de 2009

El gay adolescente

De por sí, el proceso o etapa de la adolescencia es muy difícil, mucho más cuando se es gay o lesbiana, por no estar encasillados en el prototipo común de comportamiento sexual, enamorarse de algún joven o señorita (del sexo opuesto).

Es una etapa de búsqueda, de resolver dudas, y resulta mucho más complicada cuando nadie da respuestas. Los chicos gays y las chicas lesbianas dicen que no tienen referentes, que se sienten perdidos. Aseguran que no les queda más remedio que vivir su experiencia desde el ocultamiento, pero también, muchas veces, desde el miedo, la angustia y la depresión.

El silencio y el disimulo son los mejores refugios, creen muchos de estos adolescentes. "En todos los institutos, los chicos aseguran que un joven que manifestara públicamente su sexualidad lo pasaría verdaderamente mal: sufriría marginación, insultos, bromas, ridiculización. Muchos opinan que podrían padecer agresiones físicas", señala el informe. En los institutos, rara vez se ofrecen referentes positivos de gays y lesbianas.

El rechazo también es mayor hacia los gays que hacia las lesbianas, sencillamente porque ignoran la existencia de éstas. "Pero su sensación de invisibilidad, sus faltas de referentes, de absoluta inexistencia, también dañan duramente su autoestima y el desarrollo de su identidad". Los centros escolares no son un lugar seguro para estos jóvenes. La agresión verbal es la más frecuente, la humillación abunda más que la agresión física. "Me insultaban, me llamaban maricón". "Los compañeros de clase se alejan al saber que soy homosexual, se muestran más fríos", son frases muy comunes al momento de describir como son tratados, por lo que se puede describir que la autoestima es muy vulnerable en esta etapa de sus vidas.

La familia a veces puede empeorar la sensación de incomprensión. "A los padres no se les enseña a tener un hijo gay, lesbiana o transexual". Un joven relata: "Mi padres intentaron que no siguiera con mis estudios y que me dedicara a la danza o a la peluquería, que era, en definitiva, a lo que se tenía que dedicar un maricón". Son los estereotipos comunes al desempeño aptitudinal de un gay.

La peor actitud que puede asumir un gay adolescente es el sentimiento de culpa ¿por qué nací así, o diferente al resto?, a esta edad se debe reafirmar el autoestima y la identidad, no como lo hacen muchos padres reprimiendo conductas, que lo único que hacen es minar emocionalmente al joven, predestinándolo de alguna u otra manera al fracaso social.

Los adolescentes homosexuales pueden aislarse socialmente, separarse de las amistades y los amigos, tener problemas concentrándose y desarrollar una pobre autoestima. También pueden desarrollar una depresión. Los padres y otras personas necesitan estar alerta a estas señales de angustia, ya que estudios recientes demuestran que -los jóvenes homosexuales tienen un alto incidente de muertes por suicidio.

Es importante para los padres entender la orientación homosexual de sus adolescentes y proveerles apoyo emocional. -Los padres frecuentemente tienen dificultad aceptando la homosexualidad de sus adolescentes por algunas de -las mismas razones por las que el joven desea mantenerlo en secreto. A los adolescentes homosexuales se les deberla permitir decidir cuándo y a quién revelarle su homosexualidad. Los padres y otros miembros de la familia podrían -obtener entendimiento y apoyo de organizaciones como Padres, Familias -y Amistades de -Homosexuales.

Los adolescentes que no se sienten cómodos con su orientación sexual o que no saben cómo expresarla, pueden beneficiarse de recibir asesoramiento. Pueden beneficiarse del apoyo y de la oportunidad de clarificar sus emociones. La familia también puede ayudar al adolescente a hacer el ajuste a los problemas y conflictos que surjan en el ámbito personal, escolar y familiar. La terapia dirigida específicamente a cambiar la orientación homosexual no se recomienda y puede ser dañina a un adolescente reacio. Puede crear mayor confusión y ansiedad al reforzar los pensamientos negativos y las emociones con las que el adolescente ya está luchando.

A mi parecer, no solo debemos luchar contra la intolerancia y los prejuicios establecidos en ciertos cánones de conducta, sino en reforzar la afirmación sexual, el autoestima, para comprender de una buena vez que las puertas de la plenitud no solo se limitan a estereotipos, si no a la libertad de elegir una mejor calidad de vida, con la soberanía de saber quién eres.





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Mere.

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